Crueldad
Ya habían pasado casi 4 días de no saber nada de él y estaba con los nervios de punta, me desperté de madrugada llame a una aerolínea para comprar un boleto a Florida, cuando sonó el móvil y al mirar era su número.
- Halo Robert, que ha pasado?- dije intranquila
- Estoy bien, solo me han asaltado y he estado en el hospital por lo que no te he llamado.
- Pero que paso fue grave?
- No te preocupes, pero tengo que decirte algo muy importante… - mi corazón empezó a palpitar a gran velocidad por lo que tuve que sentarme – lo he pensado mucho y creo que he cometido un error respecto a nosotros me he apresurado al creer que te amo, la distancia me ha servido para aclarar mis pensamientos y sentimientos…
- Por favor no lo hagas, me has prometido no lastimarme- dije ahora con ira y resentimiento.
- Lo sé, por esto lo hago no quiero ilusionarte más con algo que no puede o no va a ocurrir, es mi forma de cumplir la promesa.
- Entiendo tranquilo, solo te pido que me prometas una sola cosa- dije conteniendo las lágrimas y el gimoteo
- Que?
- No vuelvas a buscarme llamarme o si quiera saludarme.- Inmediatamente colgué rompiendo en llanto mi corazón estaba totalmente destruido con tan solo un par de palabras.
Ashley se despertó de inmediato cuan do lancé el móvil volviéndose pedazos, corrió asustada a mi lado abrazándome fuertemente como a una chiquilla que ha tenido una pesadilla, una horrible pesadilla. Intente calmarme pero solo conseguí más llanto pero ella seguía allí acompañándome, al calmarme le expliqué en susurros y menos llanto, mi dolor de cabeza se intensificó por lo que tome la dosis dobles y me tendí en la bañera con agua caliente.
Me quedé allí casi muerta mirando un punto fijo en el mármol del baño de repente creo una visión, veía como el sueño de la boda iba desapareciendo lentamente dejándome vestida de negro, no me sorprendía que esto pasara ya todas mis ilusiones estaban en el suelo pisoteadas, todo el dolor que trataba de evitar caía en mi con gran fuerza. No fue una semana fácil mamá estaba la mayoría del tiempo conmigo tratando de animarme lo que me hacía sentir aún peor, pues le cancelaba cita tras cita a Peter y sabía que le interesaba mucho, el dolor estaba carcomiendo cada segundo de mi vida pero estaba segura de que algún día pararía pero no sabía cuándo.

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