martes, agosto 31, 2010



La llegada
Al llegar a casa Ashley estaba muy cansada por lo que se durmió en su habitación, yo desempaque todo mis cosas y las acomode, algo que detestaba era el desorden en mi habitación, después  tome un analgésico pues tras el viaje me había dado un terrible dolor de cabeza, tal vez por las lágrimas y la tristeza que sentí de no tenerlo cerca, pero no tendría que esperarlo mucho pues estaría pronto conmigo, y tal vez, solo tal vez se cumpliera mi sueño el de la boda.
Me recosté pues el analgésico surtía su efecto, caía en mi almohada y extrañaba su olor, tanto que mientras la olfateaba me quede dormida, creo que dure varias horas allí, suspendida en un  estado de quietud, por primera vez en mucho tiempo no soñaba nada. Sentí como algo en mi cabeza vibraba, abrí los ojos un poco confusa y  tome el móvil, vi en el su nombre por lo que apresure a contestar.
- Halo?
- Hola, mi amor como te fue?
- Bien, aunque quisiera estar aquí contigo 
- También eso desearía yo, pero no te apresures, ya estoy arreglando mis asuntos aquí y yo creo que en una semana estaré allí contigo, dándote muchos besos como lo prometí.- Inmediatamente mire mi anillo que brillaba espléndidamente. Estuvimos todo el resto de la tarde hablando  hasta cuando  Ashley me llamó para comer había una pizza después llame a mamá, quien me adelantó en todo lo que había sucedido en estos días, había salido a cenar con un viejo amigo que yo no conocía se llamaba Peter y las cosas al parecer iban en serio, eso me alegraba mucho pues mamá ya estaba reconstruyendo su vida, iría a visitarla al otro día pues tenía que actualizarla.
Me acosté pero primero recogí la maleta donde venían mis cosas y allí encontré la foto de la playa, la tome y la coloque en un portarretratos junto al foto de mamá. Antes de acostarme recordé los sueños por lo que llame a papá pues nunca se sabe el significado de los sueños.
- Um, halo papá?
- Kris? Que paso?
- No nada grave, solo quería saludarte y saber cómo estabas
- Pues mal no estoy.
- Que bien, bueno te quiero mucho y cuídate.
- Claro y gracias por acordarte de mí.
- No tranquilo, no hay problema
Al colgar me sentí un poco feliz, pues esto nunca lo había hecho, recosté mi cabeza en la almohada y quede dormida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario